Don Perico

El poder de la física logró que una pelota gigante de plástico mandara a volar (ALV) a un chavito que andaba bien en la lela y disfrutando de sus vacaciones en el área de albercas de un hotel.

Sin importar que el morrito pesara mucho más que la condenada pelota, con la que se estaban divirtiendo sus tíos y primos en la alberca, su poder fue suficiente para tirarlo de espaldas como si hubiera recibido la mismísima genkidama de Gokú.

Fue su tío ‘El Pelón’ quien voló la pelota afuera de la alberca y, antes de poder gritar “bolita por favor”, impactó sobre la humanidad del chavito que desapareció del cuadro de la cámara.

Pero, ¿por qué logró derribarlo tan fácil si la pelota pesa 3 kilos y el niño 30?

La respuesta se puede explicar con una fórmula matemática, que a nadie le interesa, pero que bien se puede resumir en que la fuerza que le imprimió su tío ‘El Pelón’, más la fuerza del viento, más el volumen de la pelota y sumado al factor sorpresa, dieron como resultado que el niño se fuera de nalgas.

De los elementos que mencionamos, el factor sorpresa fue la clave para lograr que el chavito cayera como bolo de boliche. Si hubiera tenido las piernas abiertas en compás, una adelante de la otra, nada hubiera pasado y esta tesis sin sentido no existiría 

Pelota derriba a niño - Una pelota de plástico te puede mandar ALV, aunque peses 10 veces más
Momento exacto en el que la pelota manda a volar al chavito. Captura de pantalla

Pero las risas no faltaron

Lo aparatoso de la caída, y que bien pudo resultar en un trágico desnucamiento, hizo que las tías corrieran a ver el chamaco, pero, afortunadamente, los niños a esa edad son de hule y no pasó nada que lamentar.

Luego ya vinieron las bromas y los nuevos apodos al tío ‘Pelón’, por andar de manchado. 

La moraleja de todo este cotorreo es simple andar al tiro.